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jueves, diciembre 14, 2023

Todo va a peor... en 2023.

 La nueva IT distribuida, donde todo el mundo se conecta desde cualquier lugar y en cualquier momento, está creando una explosión de la superficie de exposición sin precedentes. Y todo va a peor, así lo piensan casi el 70% de los CISO.

Además, la nueva tendencia BYOD, puede exponer a las empresas a malware y a ciberdelincuentes si los dispositivos de los empleados no cumplen con las políticas de seguridad BYOD corporativas. No todos los endpoints pueden gozar del mismo grado de confianza, porque no todos son iguales… Durante este año, hemos ido viendo ataques muy dirigidos y focalizados en la obtención de réditos monetarios, con muchos secuestros de servidores, ordenadores corporativos, etc. El ransomware fue una auténtica plaga bíblica en 2022, y todavía continúa siendo la mayor preocupación del 91% de los CIOs encuestados en el último informe de ciberamenazas de SonicWall.

A todo esto, hay que sumar los últimos acontecimientos geopolíticos que conllevan nuevas ciberamenazas y, por tanto, nuevas tendencias en ciberseguridad. Hay que estar preparados para lo peor, ya que los planes tradicionales de seguridad ya no son suficientes.

En 2023, según datos recogidos por nuestro Informe sobre Ciberamenazas, los ciberdelincuentes están diversificando y ampliando sus técnicas y habilidades para atacar infraestructuras críticas, lo que hace que el panorama de amenazas sea aún más complejo, obligando a las organizaciones a reconsiderar sus necesidades de seguridad. A pesar de la disminución en los intentos globales de ransomware (-41%), una variedad de otros ataques ha tenido una tendencia al alza a nivel mundial, incluido el cryptojacking (+399%), el malware de IoT (+37%) y las amenazas encriptadas (+22%).

Estas amenazas encriptadas utilizan los canales cifrados de comunicaciones para alcanzar y comprometer el endpoint ante la pasividad de todos los elementos de protección que no pueden analizar ese tráfico por diferentes razones (normalmente la falta autorización de certificados digitales unido a la falta de capacidad de proceso de los firewalls). La ciberdefensa se está trasladando al endpoint, por lo que la defensa por capas, la visibilidad y control de la infraestructura, el uso de la IA y los antivirus de nueva generación serán más necesarios que nunca.

Además, en 2023 también estamos viendo un auge de la seguridad en la nube, un incremento de la seguridad IoT y un aumento de la ciberseguridad móvil como una de las principales tendencias. A todo esto, hay que sumar la importancia de la gestión de identidades y de accesos y las consecuentes medidas robustas de control de acceso a los datos.

Este panorama ha llevado a un aumento en el uso de arquitecturas de seguridad Zero-Trust, aumentando el perímetro de seguridad allá donde estén los trabajadores, independientemente de si un usuario está dentro o fuera del perímetro. Así, más que nunca es necesario redefinir quién puede acceder y a qué.

Imagen

Por ello, en 2023 desde SonicWall seguiremos desplegando tecnologías como el acceso remoto seguro, arquitecturas Zero- Trust, acceso remoto seguro para todo tipo de organizaciones, seguridad de los datos y aplicaciones en el Cloud, protección de la identidad (MFA, single sign-on, uso de tunnel all-mode y always on VPN, etc.), nuevos firewalls como puntos centrales de nuestras arquitecturas multiperimetrales, herramientas de visibilidad y control de nuestras infraestructuras, mejores puntos de acceso seguros y switches, etc.

Así, la construcción de una nueva ciberdefensa es básica y obligatoria, por capas, preparada para detectar todo tipo de ataques de corte conocido y desconocido, con visibilidad central para poder responder en tiempo real, y todo a un TCO asequible para una PYME. Y en todo este nuevo entorno, la puesta en marcha de antivirus de nueva generación, con capacidad de roll-back, como última línea de defensa, es fundamental. Hay que estar preparados para lo peor, no hay paraíso sin serpiente, dicen.

martes, julio 18, 2023

Resumen ejecutivo del Informe de ciberamenazas 2023 de Sonicwall

 Mientras que los cibercriminales tratan de aumentar los ataques de #ransomware con variantes más sigilosas y que generen ingresos más estables, el #cryptojacking ha ido en aumento: tal y como detallamos en el Informe de Ciberamenazas 2023 de SonicWall, en 2022 alcanzó una nueva cifra récord. En lo que va de año, no se aprecia ningún signo de ralentización y los cibercriminales siguen desarrollando las cepas existentes y diversificando los blancos de sus ataques. Algunas ideas de lo que está pasando:

  • Los cibercriminales cada vez se centran menos en los #endpoints y dirigen más ataques contra los servicios en la #nube, incluido uno contra clústeres de Kubernetes con el fin de minar Dero.
  • Los endpoints de MacOS también han estado en el punto de mira, y se han utilizado versiones crackeadas de FinalCutPro para distribuir malware de cryptojacking HonkBox.
  • Los servidores de Oracle Weblogic son el blanco de un nuevo crypter conocido como ScrubCrypt, diseñado para evadir las protecciones de Windows Defender.
  • SonicWall ha seguido observando cómo los cibercriminales se saltan el cryptojacking por completo y roban criptomonedas directamente: a finales de marzo, observamos una nueva variante de AsyncRAT diseñada para robar Bitcoin, Ethereum y Tether.
¿Todavía no ha leído el Informe de Ciberamenazas 2023 de SonicWall? ¡No espere más! Basado en datos de 1,1 millones de sensores globales en más de 215 países y territorios, este informe ofrece un profundo análisis del malware — qué sectores están sufriendo más ataques, qué áreas se están viendo más afectadas y qué impacto tienen estos ataques sobre empresas como la suya. Y no se pierda la actualización semestral de las amenazas el próximo 26 de julio.  Descarga: https://lnkd.in/duyWVEjr #ciberseguridad




Todo va a peor, ¿qué estamos haciendo mal?


Todo comenzó en marzo de 2020, cuando una pandemia nos encerró en casa. Millones de trabajadores comenzaron a conectarse desde casa, desde todo tipo de dispositivos…hubo que adaptarse a marchas forzadas. Y el trabajo remoto e híbrido se impuso como norma, y se generalizó. Ahora, el perímetro ha desaparecido y la superficie de exposición se ha disparado. La nueva IT distribuida está creando una explosión de la superficie de exposición sin precedentes.

Y todo va a peor, así lo piensan el 66% de los CISO. Esta nueva tendencia BYOD, puede exponer a las empresas a malware y piratas informáticos si los dispositivos de los empleados no cumplen con las políticas de seguridad BYOD corporativas. Hemos visto este año ataques muy dirigidos y focalizados en la obtención de réditos monetarios, con muchos secuestros de servidores, ordenadores corporativos, etc. El ransomware ha sido una auténtica plaga bíblica en 2022, siendo la mayor preocupación del 91% de los encuestados en el último estudio de SonicWall.

SecurityCenter de Sonicwall
Sonicwall: Consola de https://securitycenter.sonicwall.com


A todo esto, hay que sumar los últimos acontecimientos geopolíticos que conllevan nuevas ciberamenazas y, por tanto, nuevas tendencias en ciberseguridad. Hay que estar preparados para lo peor, ya que los planes tradicionales de seguridad ya no son suficientes.

En 2023 estamos viendo cómo los ciberataques continúan evolucionando y cómo las empresas están viviendo una explosión de las amenazas encriptadas, el mayor reto al que nos enfrentamos actualmente, aumentando un 132% en lo que va de año.

Estas amenazas encriptadas utilizan los canales cifrados de comunicaciones para alcanzar y comprometer el endpoint ante la pasividad de todos los elementos de protección que no pueden analizar ese tráfico por diferentes razones (normalmente la falta autorización de certificados digitales). La ciberdefensa se traslada al endpoint, por lo que la defensa por capas, la visibilidad y control de la infraestructura, el uso de la IA y los antivirus de nueva generación serán más necesarios que nunca.

Además, en 2023 también estamos viendo un auge de la seguridad en la nube, un incremento de la seguridad IoT y un aumento de la ciberseguridad móvil como una de las principales tendencias. A todo esto hay que sumar la importancia de la gestión de identidades y de accesos y las consecuentes medidas robustas de control de acceso a los datos.

Este panorama ha llevado a un aumento en el uso de arquitecturas de seguridad Zero-Trust, aumentando el perímetro de seguridad allá donde estén los trabajadores, independientemente de si un usuario está dentro o fuera del perímetro. Así, más que nunca es necesario redefinir quién puede acceder y a qué.

La ciberseguridad es clave, al dispararse exponencialmente la superficie de exposición. Nunca hemos estado tan expuestos. Los datos registrados a nivel mundial en recién lanzado Informe sobre Ciberamenazas 2023 de SonicWall, indican que una empresa promedio recibió 1.014 ataques de ransomware durante los 3 primeros trimestres de 2022, y el 91% de los CIOs y IT Managers de todo el mundo aseguran que su mayor preocupación actual son los ataques de motivación económica (ransomware en su mayoría).

Por ello, en 2023 desde SonicWall seguiremos desplegando tecnologías como el acceso remoto seguro, arquitecturas Zero-Trust, acceso remoto seguro para todo tipo de organizaciones, seguridad de los datos y aplicaciones en el Cloud, protección de la identidad (MFA, single sign on, uso de tunnel allmode y always on VPN, etc.), nuevos firewalls como puntos centrales de nuestras arquitecturas multiperimetrales, herramientas de visibilidad y control de nuestras infraestructuras, mejores puntos de acceso seguros y switches, etc.

Así, la construcción de una nueva ciberdefensa es básica y obligatoria, por capas, preparada para detectar todo tipo de ataques de corte conocido y desconocido, con visibilidad central para poder responder en tiempo real, y todo a un TCO asequible para una PYME. Y en todo este nuevo entorno, la puesta en marcha de antivirus de nueva generación, con capacidad de roll-back, como última línea de defensa, es fundamental.

domingo, febrero 12, 2023

El fin de la "Línea Maginot"​: Del Bastión al Aeropuerto


En la historia siempre ha habido disrupciones que cambian la historia, y que se manifiestan de forma súbita, aunque el cambio se viniera fraguando desde muy atrás. Tenemos ejemplos en la caída de Acre, en 1291, el último enclave en tierra santa de los reinos francos, con su mítica "torre maldita", que supone el fin de las cruzadas y del dominio cristiano en el Mediterráneo oriental. O en la conquista de Constantinopla en 1453 por el sultán Mehmed II, por la "Kerkaporta" o puerta del panadero, que alguien olvidó cerrar. Y esta conquista propició el inicio de la edad moderna y del descubrimiento de América, por el cierra de las rutas de comercio hacia el Este por este acontecimiento.

En nuestro cercano siglo XX, tenemos grandes ejemplos también, y uno es el que da nombre a este artículo, el de la línea Maginot. Como sabemos, la primera guerra mundial fue de estrategias poco móviles, de pocos avances, trincheras, etc. Al finalizar, Francia construyó en la frontera con Alemania una red de bunkers y fortificaciones para contener una posible agresión alemana. Pero en 1940, durante la segunda guerra mundial, el paradigma había cambiado, y la "Blitzkrieg" alemana, la guerra de rápidos movimientos, desbordó por el Norte, por los bosques de las Ardenas, esta línea de defensa obsoleta. Toda la inversión no sirvió de nada, porque todo estaba orientado hacia Alemania, para detener un ataque que jamás se produjo desde esa dirección.

El fin de la línea Maginot en 1940 por la "Blitzkrieg"

En #ciberseguridad, estamos librando una guerra continua y muy intensa contra el cibercrimen y muchas organizaciones de carácter criminal o militar. Hace unos años, el paradigma de defensa era el de "bastión", al estilo de la línea Maginot: Un firewall perimetral, una zona desmilitarizada, y una red interna, aislada del exterior. Los usuarios se encontraban seguros dentro del perímetro, y la defensa se construía con ese concepto "perimetral". Pero en los últimos años esto ha cambiado. La explosión de la superfície de exposición que se aceleró con la pandemia, ha propiciado la dilución de las fronteras de nuestras redes, gracias al teletrabajo, el IoT (múltiples dispositivos conectados), 5G, etc. Así, el paradigma ha cambiado, ya no hay torres ni murallas, sino que se parece más al de un aeropuerto, en el que las personas entran y salen por múltiples lugares, sin controles, y es difícil detectar aquellos maletines que son sospechosos de contenido peligroso o indeseado.

Además, hay determinados cambios tecnológicos que están empeorando la situación, ya de por sí complejísima. Uno de ellos es el impulso de la privacidad sobre la ciberseguridad. El tráfico viaja encriptado, en conexiones HTTPS, cifradas, y en muchas organizaciones no se habilita a los dispositivos (firewalls, appliances de ciberseguridad, etc.) para la inspección de este tráfico. Y al no poderse realizar "Man in the middle" (interceptar el tráfico, descifrarlo, inspeccionarlo, volverlo a cifrar y enviarlo a su destino), estas conexiones se convierten en tuberías directas que pasan a través de nuestras defensas, de forma impune. Otro cambio es la implantación de los DNS cifrados (dos alternativas, DNS sobre HTTPS o DNS sobreTLS), que imposibilita el bloqueo del acceso a determinados lugares maliciosos, desde dónde se descarga el software malicioso como virus, ransomware, etc. O el creciente uso de protocolos de comunicaciones en los que los firewalls no prestan mucha atención por su simplicidad. Hablo de UDP, que en sí, no constituye un peligro, pero si se estructura (p.e. con QUIC de Google), puede ser una nueva tubería de entrada en nuestra organización para el cibercrimen.


Plano de una fortificación de la línea Maginot

Así, estamos asistiendo a un nuevo cambio de paradigma, en la ciberseguridad, en el que hemos pasado, al igual que en la segunda guerra mundial, a una guerra de movimientos, de rapidez, donde las fortificaciones han pasado a mejor vida. ¿Y cuál es la estrategia, entonces ante esta nueva situación? Pues lo que siempre ha dictado la estrategia militar: Cuándo desconocemos por dónde recibiremos el ataque y con qué intensidad, hay que establecer una defensa por capas, en profundidad. Desde el firewall hasta el endpoint, pasando por el email, las aplicaciones en la nube, los puntos de acceso WIFI, los switches, etc. A esto, hay que añadir visibilidad y control, para poder identificar rápidamente los ataques, incluso los más sigilosos (en nuestro caso usando IA -Inteligencia Artificial-). Y a la detección, debe seguir una respuesta contundente, aislando aquellas partes de la infraestructura que hayan sido comprometidas, para poder valorar daños y recuperar la normalidad cuanto antes. Y finalmente, toda esta defensa debe tener un TCO que pueda pagar cualquier organización, independientemente de su tamaño y tipología.

En #Sonicwall somos muy conscientes de esta situación, y ya hace tiempo que dimos los pasos para ayudar a nuestros clientes, junto con nuesto extenso y selecto canal de distribución, a desplegar estrategias de este tipo. Estamos comprometidos con nuestra comunidad de clientes y partners en estos tiempos tan convulsos, de cambio de paradigma, y posiblemente, de la historia, como ha sucedido ya tantas veces en el devenir de la humanidad, tal cómo veíamos al principio de este artículo. Abramos pues los ojos, porque vienen tiempos movidos.

lunes, junio 18, 2018

Defendiéndonos en tiempos de amenazas desconocidas (Zero-day)

En verano de 1943, Hitler planeaba la que sería su última ofensiva de verano en el frente ruso. Su intención era lanzar la mayor fuerza acorazada de la historia, con los más modernos carros de combate, sus fuerzas de choque más aguerridas, y sus generales más veteranos, contra el saliente de Kursk. El objetivo era aniquilar a una parte importante de las fuerzas de su adversario y ponerse en las puertas de Moscú de nuevo. La derrota de Stalingrado había sido muy dura, y tenía que volver a


recuperar la iniciativa. Sin embargo, los rusos conocían el plan: tenían un espía suizo (“Lucy”) con fuentes muy cercanas a Hitler, que les informaba siempre de los próximos pasos de su enemigo. Pero el problema era que no sabían cómo parar esta tremenda embestida. Por ello, construyeron la mayor defensa en profundidad construida hasta la fecha (175 kms), con hasta 8 líneas de defensa, trincheras, bunkers, campos de minas y unidades blindadas con el fin de detener a los alemanes. Lo consiguieron en los dos frentes (Norte y Sur), ocasionando el mayor choque de carros blindados de la historia, y también la pérdida de la iniciativa de los alemanes hasta su derrota final en 1945. Así, por todo ello, las técnicas de defensa en profundidad utilizadas se estudian en todas las academias militares del mundo.

La historia es buena consejera y nos ayuda a abordar problemas de solución incierta, pero de naturaleza similar: hoy nos enfrentamos en nuestros sistemas y redes a grandes ciberamenazas, ataques muy bien dirigidos, con componentes de phishing sofisticados y utilizando vulnerabilidades conocidas y desconocidas, en “coctel”, que hacen muy compleja la labor de los responsables de IT y seguridad en las organizaciones.

El paradigma actual de defensa

Lo único que sabemos es que, en cualquier momento, recibiremos un ataque (según nuestro informe anual de amenazas de 2018, cualquier empresa es atacada más de 900 veces con técnicas de phishing en un año), pasará cifrado por las narices de nuestro firewall (70% del tráfico mundial HTTP lo está ya), utilizará el correo electrónico (en un 78% de las veces) y tendrá una componente de ingeniería social nada desdeñable, invitando al usuario a actuar de forma destructiva, tirando de su inocencia. Como sabemos, el eslabón más débil (el usuario), marca la resistencia de la cadena. Y casi siempre es el objetivo. ¿Cómo podemos prepararnos para esta tormenta perfecta?
La respuesta obvia es que no podemos protegernos al 100%, pero sí prepararnos con una defensa en profundidad, en varias líneas con tecnologías diferentes, que aprenden del “enemigo”, anticipando muchos de sus movimientos, y siempre listos para la siguiente amenaza desconocida. Durante los 3 primeros meses del año, Sonicwall bloqueó 3.100 millones de ataques de malware en todo el mundo, un 151% más que el mismo periodo del año pasado. Y la tendencia sigue al alza.
A todo esto, hay que añadir que nuestras estrategias de defensa están basadas en paradigmas militares de siglos pasados: Castillos, murallas, líneas de defensa, puentes levadizos, etc. Pero nuestro entorno, se parece mucho más al de un aeropuerto: paquetes de información entrando y saliendo, con diferentes zonas y niveles seguridad, y siempre aplicando medidas cautelares al 100% de los pasajeros, porque sabemos que alguno de ellos puede esconder un explosivo o un arma para realizar un secuestro embarcado en un avión.
La visión de Sonicwall de Defensa en Profundidad


Así, de nuevo, la defensa en profundidad es la respuesta a esta situación extremadamente compleja: diferentes tecnologías, defensas, y una inteligencia común que recoge la información y aprende para actuar mejor en el siguiente golpe. Veamos qué podemos hacer para mitigar riesgos en nuestras organizaciones.

Cómo actuar ante el paradigma “aeropuerto”

Como decíamos, la defensa en profundidad es la respuesta ante el problema del aeropuerto. Hay que aplicar diferentes tecnologías y mecanismos de defensa para mejorar los existentes y estar siempre dispuesto a aplicar nuevas técnicas.
El primero de ellos es actualizar nuestro firewall. Está claro que éste debe poder inspeccionar el tráfico encriptado, y ahí entran en juego tecnologías como DPI-SSL (Deep-Packet-inspection), que desencriptan y vuelven a cifrar el tráfico legítimo, entregándolo al destino correcto y descartando el potencialmente peligroso. Es una medida que implica una cierta complejidad, pero imprescindible ante el panorama actual de cifrado de 7 de cada 10 paquetes (o maletas, en nuestro modelo aeroportuario) de información.
Además, cualquier defensa en profundidad debe disponer de una inteligencia que la gobierne, que aprenda de los ataques, de sus técnicas y mitigue los daños de los más destructivos. Y todos los dispositivos de protección deben comunicarse con ella, para ser todos cada vez más inteligentes. Y esta plataforma debe proporcionar datos de gestión, para conocer en tiempo real qué está pasando y poder actuar en consecuencia.
No hay que olvidar que nuestro entorno es híbrido: físico, virtual, on-premise y Cloud. Pero cada vez más virtual: el 90% de las organizaciones ya virtualizan servidores, y más del 50% de la capacidad de cálculo de los datacenters corre ya sobre servidores virtuales. El SDDC (Software Defined DataCenter) es ya una realidad y se está adoptando rápidamente como paradigma de infraestructura. La utilización de firewalls virtuales es una necesidad en nuestra infraestructura de seguridad, y además, incrementa ésta, proporcionando más visibilidad en el tráfico de entrada/salida a los SDDC.
Otro fenómeno en alza es el de decenas de aplicaciones web antiguas, “legacy”, que nadie quiere tocar ni actualizar porque se desplegaron en la organización hace mucho tiempo. Realizan una labor importante, o a veces accesoria, y en muchos casos, tienen serios problemas de seguridad al utilizar tecnologías ya obsoletas de difícil actualización. Si a esto le añadimos la complejidad de los ataques DDoS (muchos operados por Botnets basados en IoT) o la utilización de HTTPS como la capa de presentación de cualquier aplicación, tenemos un serio problema contra el que los dispositivos actuales poco pueden hacer. Es por ello que aparecieron no hace mucho los WAF o firewalls de aplicación, que revisan el comportamiento de acceso a las aplicaciones mencionadas, buscando ataques de diferentes tipos, Bots que pretenden colapsar la aplicación, etc.
Además, el 78% de los problemas se originan en el email. Más del 30% de los emails de “phishing” son abiertos por los destinatarios, y el 12% de los ficheros anexos también. Por ello, es preciso añadir tecnologías que limpien el correo electrónico, eliminando aquellos que contienen amenazas y llamadas a todo tipo de malware.
Pero una de las últimas batallas es el endpoint o cliente final. Los antivirus tradicionales, basados en patrones, nos han protegido durante años, pero ya no son suficiente. El phishing avanzado, el nuevo malware, los ataques zero-day que utilizan vulnerabilidades desconocidas o cóctel de varias de ellas (este año creciendo por encima de las que sólo usan una), etc. Constituyen un enorme reto que no pueden seguir afrontando sin rediseñar su funcionamiento.
Y si a todo lo dicho le añadimos las amenazas crecientes basadas en redes IoT zombie, la falta de seguridad absoluta en los smartphones que todos llevamos en el bolsillo (estamos en manos de lo que quieran proteger o no sus fabricantes), las vulnerabilidades de Intel en sus procesadores, etc. En definitiva, la tormenta perfecta, equiparable a aquellos Panzer que iniciaron su ataque a las defensas rusas en Kursk, en el lejano julio de 1943…

La defensa en profundidad de Sonicwall

Como la Stavka soviétiva (el cuartel general soviético en verano de 1943), sabemos que el ataque se producirá. Y lo más probable es que se inicie a través del correo electrónico, utilizando técnicas de ingeniería social y phishing. Sonicwall propone incrementar el nivel de seguridad de su servidor de correo (Office 365, Google mail, etc.) con nuestra solución Email Security, que utiliza técnicas avanzadas de sandboxing (hasta 4 motores) para filtrar y detectar amenazas tipo zero-day, incluyendo también antivirus tradicional, anti-spam, anti-spoofing y protección de phishing de entrada y salida.
Capture Cloud: Modelo de funcionamiento
También intentamos proteger el cliente, con nuestro nuevo antivirus de nueva generación Capture Client, con motor basado en la tecnología de Sentinel One, probablemente el mejor antivirus del mercado (cliente ligero y reconocido como el más seguro para clientes Apple). Capture, además de su protección añadida (también vía nuestra plataforma Capture Cloud – Sandboxing avanzado) contra ransomware y malware sin ficheros, incorpora enormes facilidades de gestión integradas para hacer la vida más sencilla a los administradores de sistemas. Soporta también el análisis del tráfico encriptado, por lo que aumenta considerablemente la posibilidad de detectar amenazas escondidas en éste.
Nuestros firewalls, en toda su gama, desde los TZs, los NSAs y los Supermassive, intentan extender esta facilidad de desencriptar y analizar el tráfico cifrado (vía DPI-SSL) con una nueva arquitectura en gran parte de ellos, orientada a esta facilidad, por lo que se ha incrementado considerablemente (x2 o más) su potencia de cálculo. En su corazón reside SonicOS, que utiliza la arquitectura de hardware multinúcleo escalable, así como nuestro motor de inspección de memoria profunda (RTDMI, pendiente de patente), para inspección del tráfico añadiendo una muy baja latencia.
Sonicwall está aportando fuerte por el mundo virtual, y ha lanzado recientemente la nueva gama NSv de firewalls virtuales, primero para plataforma VMware, y este mes de junio se amplia otras plataformas como AWS, Microsoft Azure e Hiper-V. Mas adelante lo hará también para Google Cloud, Alibaba, Citrix, OpenStack, etc. Estos appliance virtuales tienen una funcionalidad casi idéntica a los físicos y están teniendo una buena recepción en el mercado, dada la apuesta de buena parte de las organizaciones de virtualizar capacidad de cálculo.
Además, hemos añadido también a nuestro portfolio nuestras soluciones WAF, de enorme rendimiento y prestaciones, conectadas a la plataforma Capture Cloud, que extiende su inteligencia y aprendizaje ante las amenazas, sobre todo las de tipo desconocido. WAF se despliega ante las aplicaciones web a proteger, incorporando de forma sencilla DPI-SSL (Deep packet inspection SSL), ayudando a la gestión de estas aplicaciones, los ataques producidos, la fuga de información (Data Leak Protection) tan importante ante la nueva legislación europea (GDPR), y la detección de anomalías y problemas antes de que se produzcan. WAF también es un appliance virtual, disponible en las mismas plataformas que nuestro firewall virtual (NSv).
La inteligencia la proporciona nuestro Cloud App Security (CAS) que básicamente es un servicio cloud que permite a las organizaciones la monitorización y la gestión de los dispositivos y aplicaciones Sonicwall, reduciendo el riesgo de “Shadow IT”. Forma parte de la plataforma ya mencionada “Capture Cloud Security Center”, y proporciona, además, funcionalidad CASB (para aquellos recursos y aplicaciones situadas fuera de nuestro perímetro) y monitorización y control en tiempo real de cualquier aplicación Cloud. La plataforma sobre la que reside, Capture Cloud, incorpora hasta 4 motores diferentes de sandboxing, que es la clave para proteger la organización. Todo gira alrededor de esta facilidad: a ella se conectan los firewalls físicos y virtuales, el email security, el cliente endpoint Capture Client, etc. El firewall inspecciona el tráfico, detecta y bloquea intrusiones y malware conocido. Pero el sospechoso, es enviado a la plataforma para su análisis. Capture, con su sandboxing multimotor, que incluye sandboxing virtualizado, emulación de sistema completo y tecnología de análisis de nivel hipervisor, ejecuta el código sospechoso, analiza su comportamiento y proporciona una visibilidad completa de la actividad maliciosa, facilitando la detección de este tipo de amenazas zero-day. Capture analiza gran tipo de ficheros y tamaños, incluidos programas ejecutables (PE), DLL, PDFs, MS Office, archivos, JAR, APK, así como diferentes sistemas operativos como Windows y Android. La protección se puede personalizar, además de realizar de forma manual alguna inspección de archivos. Los archivos enviados a este servicio en la nube quedan retenidos hasta que se emita un veredicto. Si se detecta un fichero malicioso, rápidamente se pone a disposición de los firewalls una definición para su protección.
La página de estado de Capture muestra un diagrama de barras sencillo que indica el número de archivos enviados y el porcentaje de aquellos infectados en los últimos 30 días, así como un informe más completo del malware detectado.
Es interesante visualizar el informe público diario de la plataforma, presente en: https://securitycenter.sonicwall.com, en el que se aprecian las tendencias mundiales de malware, ransomware, etc. Detectados en nuestro más de 1 millón de firewalls conectados a la plataforma Capture Cloud.
A toda esta arquitectura, es necesario añadir la gestión del acceso remoto, vía SMA para la gestión de túneles VPN y usando nuestros puntos de acceso inalámbricos de alto rendimiento (802.11ac, MU-MIMO, Wave 2), integrados plenamente en la arquitectura firewall.


Toda esta tecnología ayuda a configurar una defensa multicapa en profundidad, que hace mucho más difícil a cualquier atacante lograr sus propósitos. Pero no debemos caer en la autocomplacencia. La innovación en el lado del mal alcanza cotas nunca vistas hasta la fecha, al igual que las unidades acorazadas alemanas de aquel mes de julio de 1943. La estrategia para pararlos es la misma: estar atentos con una buena monitorización de las defensas, aprender constantemente, una defensa bien construida con diferentes tecnologías en constante reinvención, y un espíritu crítico que nos permita estar siempre alerta para detectar y reaccionar de forma inmediata, porque como decía Bruce Schneier, padre de la criptografía y de la ciberseguridad, “el que piense que la tecnología puede solucionar los problemas de seguridad, es que no entiende los problemas ni entiende la tecnología”.

martes, marzo 20, 2018

En Ciberseguridad, todo va a peor



Pues sí. Todo va a peor. No es una visión pesimista, es la realidad. Cada vez hay más dispositivos "inteligentes" conectados a la red, accesibles por cualquiera, las amenazas (ramsomware, malware, etc.) son mucho más sofisticadas y, lo peor, más dirigidas hacia dónde se puede hacer daño y obtener lucro económico. Y, encima, el punto más débil de la cadena, el que se encuentra entre la silla y el teclado, no parece tener mucha más cultura de seguridad que años anteriores. Así, la conclusión, es que todo va a peor.
Este mes Sonicwall acaba de presentar su informe anual de ciberseguridad, y las conclusiones apoyan la tesis de este artículo:

  • Menos ataques pero mucho más dañinos y dirigidos, muchos de ellos utilizando técnicas avanzadas de hacking, con "coktails" de malware sofisticados.
  • Se ha doblado el número de variantes de Ransomware, ese malware que te cifra el ordenador y pide un rescate.
  • Más de 480 nuevos malwares detectados A DIARIO.
  • Cualquier organización recibe un promedio de 900 ataques al año.
  • El cifrado del tráfico de internet (casi un 70% de éste) hace prácticamente inservibles la mayor parte de la infraestructura de seguridad instalada, pocos firewalls realizan "Deep Packet Inspection" (DPI), intentando encontrar malware dentro del tráfico encriptado.
  • La puerta de entrada a las empresas, el email, es la fuente de más del 70% de los ataques detectados. El "phishing" ya no está sólo, a través del correo se cuela el "malware" en las organizaciones...
  • Hay que recordar que el fallo en los procesadores de Intel ("Meltdown") no ha sido corregido de forma satisfactoria, y dará lugar a una batalla de alcance insospechado hasta la sustitución del parque de procesadores por otros nuevos sin fallo.
Esta es la situación. ¿Y cómo podemos paliar estas amenazas tan reales como peligrosas? Pues invirtiendo en seguridad. No hay otra manera. Las infraestructuras deben estar preparadas para ataques conocidos, pero sobre todo, para los que no se conocen. Para ello, hay que dotar a nuestros firewalls y elementos de seguridad de inteligencia artificial, de técnicas que permiten detectar las amenazas en tiempo real y detenerlas antes de que dañen nuestros datos y equipos.
Y la detección en tiempo real es algo muy nuevo, que requiere innovación puntera. Las técnicas de "Sandboxing" o "Déjame hacer pruebas con gaseosa" es una de ellas. Básicamente re prueban las amenazas detectadas en un entorno de prueba en tiempo real, y se bloquea o deja pasar según se detecte un comportamiento potencialmente dañino o no. Y se aprende de ello, generando una firma nueva a buscar en el tráfico venidero. Sonicwall ha sido pionero en esto, y prueba de ello es la protección 100% de sus cliente frente a los malévolos "Wannacry" o "NotPetya" mediante el uso de sus motores de sandboxing.
No seamos ingenuos, ante el "todo conectado" que nos impone la transformación digital de los negocios y la sociedad, debemos estar preparados. E invertir en ello, la supervivencia nos va en ello...